
Dime que lo que entiendan mis ojos
te golpea sonoramente el alma…
y te llama…

Y clama y brama…
Y es aldaba luminosa
y relampagueante campana.

Y, como una llama
incendia el sonido
que alarma esa mirada.

Lluvia en la lluvia,
agua en la cara
que anega mis ojos
que no saben nada…
Dime, sí, que te llegan, que te alzas…

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